miércoles, 11 de junio de 2014

Biografía de San Sebastián*
San Sebastián fue unos de los primeros mártires cristianos. Nació en Gallia, Narbonne* en el seno de una familia romana adinerada.  Después de finalizar sus estudios ingresó al ejército imperial.   San Sebastián mostró gran destreza profesional y rápidamente fue ascendido a capitán oficial de la guardia romana por el emperador Diocleciano. Por su fidelidad y lealtad, se acercó muy pronto a los emperadores Diocleciano y Maximiano (286-305), que lo escogieron para formar parte de su cuerpo de guardia personal. El hecho de merecer la confianza imperial le permitía desarrollar una eficaz campaña paralela de apoyo, asistencia y consuelo a cristianos encarcelados, como también la propagación del Evangelio a familias nobles y magistrados
San Sebastián desde muy joven tenía un incalculable amor al prójimo y una gran fe en Cristo Los emperadores, viendo como una amenaza la expansión del cristianismo, endurecieron la persecución a los cristianos. La fiel comunidad de Roma se reunió atemorizada en torno al papa Cayo, que distribuyó una responsabilidad concreta ante el peligro; a Sebastián le adjudica el título de defensor de la Iglesia. Los martirios se sucedieron entonces.
. Era un hombre piadoso que además manifestaba una inclinación bien marcada para aquéllos que sufrían persecución.   Cuando el emperador Diocleciano, bajo la influencia de Galerius, empezó a perseguir los cristianos en el año 303, San Sebastián visitó en la prisión a muchos de ellos y secretamente les llevaba alimentos y consuelo.  El hizo muchos actos de caridad y amor.  La tradición cuenta que curó a la esposa de un soldado con solo hacer la señal de la cruz.  También sanó a muchos otros y a un gobernador.
 Fue denunciado y llamado a juicio por los emperadores, y Diocleciano lo acusó de falta de fidelidad al Imperio. Sebastián rebatió la acusación y afirmó que siempre había rezado a Dios por la salvación de Roma. Comprobada la constancia y firmeza de su profesión cristiana, el joven oficial fue condenado a muerte por medio del suplicio de flechas. Trasladado por sus compañeros a un lugar apropiado, fue atado desnudo a un tronco de árbol y asaeteado con multitud de flechas.
los soldados romanos lo entregaron a los arquerosmauritanos, quienes lo ataron a un tronco de un árbol y le perforaron flechas en el cuerpo.  Sin embargo sobrevivió a las heridas de esta tortura y fue sanado por la viuda Santa Irene.  Luego él volvió a predicar el evangelio y defendió a los cristianos de Diocleciano, quién finalmente lo mandó a matar con golpes de mazos.  Se dice que sus seguidores rescataron sus despojos y luego le dieron sagrada sepultura en las Catacumbas, hoy llamadas las Catacumbas de San Sebastián, en la Vía Apia en Roma, sitio donde en el año 367 una basílica, que es una de las siete principales iglesias de Roma,  fue construida sobre su sepulcro*.  La iglesia actual fue terminada en 1611 por el Cardenal Scipio Borghese.  Sus reliquias fueron trasladadas en el año 826 a San Medard en Soissons. Donde se levantó un templo en su honor.
La naturaleza de las infecciones por la Muerte Negra que azotó a Europa durante el siglo XIV, hizo a la gente comparar los ataques "al azar" de esta peste con los ataques de las flechas.  En sus desesperaciones estas personas buscaron la intersección de un santo quien hubiese sido martirizado con flechas.  Desde entonces se considera que San Sebastián es el santo protector contra las pestes. Se estima que sus respuestas a oraciones por la protección contra la peste, fueron testimoniadas en Roma en 860, Milán en 1575, y Lisboa en 1599.
El más antiguo mosaico de San Sebastián muy probablemente pertenece al año 682.  En él se muestra a un hombre barbudo con  vestimentas de la corte, pero no presenta caracterización alguna de flechas.  Fue el arte del renacimiento que primero lo retrató como un joven perforado por las flechas.     La festividad de San Sebastián es el 20 de enero.
San Sebastián en Diriamba
En 1752 pasó por Diriamba el obispo español Agustín Morel de Santa Cruz, quien vino a realizar un inventario de las ciudades de Nicaragua por mandato del Rey Fernando VII. El obispo contó que encontró en la pequeña iglesia que había en esta ciudad la imagen tallada en madera de San Sebastián, que tenía una expresión muy humana y lo describe como un Santo muy Milagriento.  Se comenta que ya en ese entonces se celebraban las fiestas patronales de San Sebastián.

Cuenta la tradición que alrededor del año 1700 un barco español, que iba pasando frente a las costas Nicaragüenses con rumbo a Perú, se encontró con un mar agitado que levantaba grandes olas.  El capitán, al ver que había peligro de zozobrar, ordenó que se lanzará toda la carga pesada al mar.  La tripulación arrojó, entre otras cosas, dos cajas grandes al océano turbulento.   Cuando estas cajas hicieron contacto con el agua, el mar se calmó de inmediato.  Entonces el barco continuó su travesía a salvo, mientras la tripulación observaba asombrada el milagro.  Las dos cajas se fueron flotando suavemente como conducidas por "Ángeles" hacía las costas de Nicaragua.
Unos pescadores de lo que hoy se conoce como la playa de Huehuete, rescataron las cajas y encontraron enellas dos imagenes; la de San Sebastián y la de Santiago.   Por ordenes de las autoridades del lugar, los pescadores llevaron la imagen de San Sebastián a Jinotepe y la imagen de Santiago a Diriamba.   Sin embargo, al día siguiente aparecieron las imágenes en diferentes lugares, la de San Sebastián en la iglesia de Diriamba, la de Santiago en la iglesia de Jinotepe.   Debido a este "milagro" San Sebastián permanecería para siempre en Diriamba y Santiago en Jinotepe.
Desde hace más de 300 años, los Nicaragüenses consideran a San Sebastián un Santo Milagroso.   El es el  Santo Patrono de la ciudad de Diriamba.   Para su festividad, el día 20 de Enero, la Iglesia Católica celebra la solemnidad de su día, conmemorando así al que vivió y se desempeñó haciendo honor al significado de su nombre pues Sebastián quiere decir "digno de respeto y venerable."   Durante los días de las fiestas patronalesel santo es visitado por millares de personas de todas las ciudades de Nicaragua.   Entre ellos se encuentran decenas de personas que vienen a cumplir sus "promesas" por algún milagro.    La promesa más común es andar de rodillas varias cuadras en las calles durante la procesión del santo. 
Fue denunciado y llamado a juicio por los emperadores, y Diocleciano lo acusó de falta de fidelidad al Imperio. Sebastián rebatió la acusación y afirmó que siempre había rezado a Dios por la salvación de Roma. Comprobada la constancia y firmeza de su profesión cristiana, el joven oficial fue condenado a muerte por medio del suplicio de flechas. Trasladado por sus compañeros a un lugar apropiado, fue atado desnudo a un tronco de árbol y asaeteado con multitud de flechas.
Los verdugos, creyéndolo muerto, lo abandonaron en el tronco. En plena noche, los cristianos cercanos a él, se acercaron al lugar del suplicio para recuperar el cuerpo de Sebastián y darle digna sepultura. Entonces se dieron cuenta que aún permanecía vivo. La noble dama Irene (después Santa Irene), viuda del mártir Cástulo, lo trasladó a su palacio, donde lo curó, y prodigiosamente se restableció. Los cristianos le suplicaron que abandonase Roma, para salvar la vida, pero él rehusó a ésta propuesta y decidió seguir con su labor.
Un día, cuando el emperador se disponía a oficiar una ceremonia en el templo de Hércules, le reprendió públicamente por perseguir y martirizar a los cristianos; además de proclamar solemnemente su fe en Cristo. Superada la sorpresa inicial, Diocleciano mando prender a Sebastián y mandarlo de nuevo a la muerte. En el hipódromo del Palatino, fue apaleado hasta la muerte. Su cuerpo fue tirado a la Cloaca Máxima, para que los cristianos no pudieran recuperarlo y venerarlo.
Fue el propio santo, quien en un sueño, se manifestó a una de sus seguidoras, la matrona Lucila, y la indicó donde se encontraba su cuerpo. La ordenó sepultarlo en el mismo lugar donde se veneraban las reliquias de Pedro y Pablo, en la vía Apia. Lucila siguió con detalle las instrucciones y dio sepultura al mártir en el cementerio de las catacumbas.
San Sebastián, el defensor de la Iglesia, y considerado tercer patrono de Roma, después de San Pedro y San Pablo, ha sido objeto de culto desde muy antiguo hasta la época moderna, y en occidente se celebra su fiesta el 20 de enero. Durante la Edad Media su culto fue muy intenso, y la devoción al santo está muy ligada a la protección contra la peste.

Es el patrón de Villaviciosa de Odón, y se tiene constancia escrita de su culto y veneración como Hermandad cristiana desde el siglo XVII.

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